viernes, 5 de noviembre de 2010

Capítulo 15 - Hipocresía

Desvaríos:

Os hablare de Cristian.

Cristian es un conocido mío desde hace algunos años ya. Hace meses que no le veo. Es una persona con bastantes defectos en su forma de ser, pero el no lo ve como defectos, sino como virtudes, explica el porqué de su forma de pensar, y casi llegas a darle la razón.

Es una persona bastante franca, que no sincera, es prepotente, a veces pedante, chulo e irreverente, todo esto lo reconoce, y simplifica el porqué, alegando que así es como más feliz se siente, además en el fondo, sea un escudo o no, el caso es que ayuda a sociabilizar tener esta actitud.

A mi modo de ver las cosas, tendrá un montón de defectos, pero al menos no es un hipócrita, que es un adjetivo que cada día soporto menos.

La hipocresía en ocasiones, se comete sin querer, pero otros se zambullen en ella por completo.

Cansado estoy de gente que se define como no es, cansado de escuchar “yo no hago esto nunca”, y ver como en realidad lo hacen a diario.

Yo si sé que no soy sincero, no me atribuyo esa característica, me callo y punto, sin embargo mucha gente se pone medallas de virtudes, que por sus actos no deberían de llevar.

Eduard Punset ha explicado en múltiples ocasiones, que en comparación con otras facetas del ser humano, el lenguaje, la comunicación verbal, es de las cosas que menos han evolucionado.

Dice que al comunicarnos, además de palabras, tenemos que echar mano de; gestos, entonación, pausas, muecas, es decir, comunicación no-verbal.

Una persona puede estar hablando, dando a entender una cosa, contradecirse con su lenguaje no-verbal, y que por sus actos, sea algo totalmente distinto a estas dos.

“Res non verba”, dicho de otra manera: cosas (o hechos) no palabras.

Cuando consigo mantener una relación más o menos cordial con una persona, no sé porque, pero a lo que menos importancia le doy es a las palabras, además de las pequeñas anotaciones debajo de las dianas que pongo sobre sus caras, puedo ver un cuadro llamado “Anotaciones anteriores”, gracias a ello, puedo crear una especie de historial para no llegar a defraudarme con nadie. Aunque esto no evita que me exacerbe por la hipocresía de la gente.

Quizás todos tenemos nuestro punto de hipocresía, pero no estaría demás procurar no hablar demasiado, para evitar, al menos, no comernos nuestras propias palabras.

No por mantenerse en silencio se logra tener menos oportunidades de mentir.

Capítulo 15º

Mañana:

He escrito “la lápida y el majadero”, una idea que llevaba años rondándome, pero nunca llegue a ponerme en serio para empezarlo. Ha sido realmente entretenido, y una vez más, después de escribir, he sentido la liberación.

Tarde:

Veo que el camino que tenia pensado recorrer este día, esta ahora lleno de fango, recuerdo que el día anterior había visto el canal del tiempo, para estar seguro de que hoy podría caminar, y decía que hoy haría un sol espléndido.

Me resultó curioso ver semejante estampa, sin embargo me han dicho que estaba confundido, y que el canal del tiempo no había dicho nada de “un sol espléndido”.

Sin embargo lo recuerdo tan bien, que es como la imagen de un “Déjà vu” estampada en la frente, no sé porque debo ser engañado, pero es que tampoco espero lo contrario.

Noche:

Tumbado en cama, esperando conciliar el sueño, de repente abro mis ojos, y empiezo a notar como me elevo sobre mi, giro mi cuerpo, y me veo a mi mismo mirándome con los ojos como platos.

Sé que la ventana estaba un poco entreabierta, pero no tenia ganas de salir flotando por ella, por si algún golpe de viento me empujase lejos de mi calle, así que me quedé en mi cuarto.

Floté de un lado a otro, subía lo más alto que podía, y después bajaba en picado hasta el suelo, y cuando estaba a punto de rozarlo, elevaba el vuelo otra vez. La diversión duro como 5 minutos. Volví a mí sin recitar ningún mantram.

No era mi primer desdoblamiento astral, pero cada día que pasa distingo menos la realidad de la ficción.

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

La lápida y el majadero

Narración: Nochete








Impío es el acto que comete el hombre majadero, en pleno estío deambula por el sendero, abandonado.
Tórrida la noche en el cementerio, gélido el viento que desvela el misterio.
Las rodillas se encuentran con el suelo, abatido se postra para terminar el duelo.

-¡No puedo más! Me atormentas por las noches, oscureces los sueños y me lanzas reproches – exclamó el majadero con tono austero-.
Inmutable la lápida de dura piedra, no contesta, no se sincera, el majadero se desespera.
-¿Por qué no me contestas? – preguntó alterado-.
Permanece firme la lápida, sus silencios inapelables, así es y será, volviéndose el majadero inestable.
- Sé que mi alma nunca fue tu cura, pero nadie como yo te trata, ahora tu indiferencia me abruma, y en mi el lamento se desata – expresó el majadero con palabras cortadas, y por la fría brisa sus lágrimas se tornaron afiladas-.
Quedose en silencio el majadero, apoyando sus manos en la lápida, marchose el caluroso ambiente, de forma irreverente, adiós, adiós al calor del estío, adiós a la cordura del majadero.
- Mi amada lápida ¿Dónde quedo el bochorno de julio?
Inmutable la lápida de dura piedra, no contesta, no se sincera, el majadero se desespera.
- Aunque la medianoche me abrace, y la luna se disfrace, no es normal que este frió me entrelace – expresó el majadero con preocupación-.
Piedra es y piedra será, ni el corazón de un hombre esto cambiará.
- Se que las brisas gélidas, son tus suspiros lápida amada, se que la ausencia de calidez, son tus respuestas tumba anhelada.
La firmeza de la lápida quema el corazón del majadero, el viento se torna impetuoso, volviendo al corazón perecedero.
El majadero desconsolado, viendo la niebla que ha creado, con sus lágrimas, de eso se ha percatado.
- ¡Mi amor! ¿Por que no respondes? Sé que a tus hermanos, algo les has contado - replicó sin obtener respuesta -.
La lápida observa el pasar del tiempo, no espera el momento, para que el majadero se quede sin aliento.
- La razón de mi ser no me replica, ni siquiera se percata ni siquiera se implica – bramó, mientras se dejo caer por completo al lado de su amor-.
Con una inquietante calma la lápida calla, haga lo que haga no conseguirá que el majadero se vaya.
- Porque a mi que te lo he dado todo, me niegas tus palabras y me hundes en el lodo.

El tiempo transcurre incesante, hora tras hora el majadero llora, su semblante se vuelve hilarante, y el ayer se vuelve el ahora.
Llega la mañana, y sigue el desvalido, hablando con su lápida, el tiempo se ha detenido. Personas caminan ya a su alrededor, son las once, el majadero refleja estupor, cansancio en sus ojos, marchitada su faz, así se queda el majadero, en tan solo un segundo fugaz.
- Ha pasado el ocaso, y aquí me hallo a tu lado, no obtengo nada, mas espero que esto no haya acabado.
Permanece firme la lápida, sus silencios inapelables, así es y será, volviéndose el majadero inestable.
La desesperación y desolación hacen mella en el majadero, pasa todo el día y vuelve la noche, y sin reproche, el hombre se torna fantoche.
- ¡No es justo lápida inmunda! A otros respondes aunque no es lo que abunda, nadie te dio más que yo tenlo seguro, lo lógico es que a mi me hables, me lo figuro.
El majadero acaricia la fría lápida, una y otra vez, volviéndose caduca su tez, más veces y más, olvidándose de todos los demás.
La medianoche aparece por la esquina, los que van de luto desaparecen, el cementerio retorna a la soledad, y la oscuridad se esclarece.

La luz de la farola alumbra la silueta, del majadero y la lápida, pero el primero se enrabieta.
- ¿Acaso no soy digno de tu atención? ¿Acaso no es perfecta mi entonación? - gritó exaltado el majadero -.
El hombre se agobiaba, ya que la lápida no le contestaba. El hombre lloraba.
Llevado por la locura, el majadero aporreó sin quietud, a la fría lápida que no cambia su actitud.
- ¡Responde! – chilló -.
Después de varios días y noches, después de soles y lunas, después de varios enfoques, después de recuerdos y lagunas, el majadero cayó.
En el suelo tumbado se encuentra, el maltrecho cuerpo del majadero, mas la lápida no se lamenta, es el sueño imperecedero.

Las lagrimas de la lluvia que en ocasiones aparecen, palien la sed del hombre, las gracias no se merecen.
Su estomago ruge, no encuentra sustento, las tripas refunfuñen, recuerdan platos que fueron ostento.
- Vas a dejarme morir suplicándote consideración, no me ofrecerás palabras para acallar mí desesperación.
Imparable e impasible el tiempo y su sin cesar, para el majadero un lustro, para la lápida no hay pesar.
El hombre se siente desfallecer, no encuentra fuerzas que ofrecer, se extingue el ánimo de su espíritu, se desvanece su ímpetu.
Inmutable la lápida de dura piedra, no contesta, no se sincera, el majadero se desespera.

Los últimos suspiros del majadero se enlazan con la brisa, exhala su último aliento y recita sin prisa:
- Te ofrezco mi decrépito cadáver lápida amada, te brindo mi vida como homenaje a tu indiferencia agotada, si no merezco tu apoyo, si no merezco ocupar el podio, si no deseo el olvido, si no quiero tu odio ¿Qué me queda? Tan solo tu indolencia, me voy de este mundo ofreciéndote mi última reverencia – concluyó el majadero, mientras su vida se esfuma, entre susurros de fantasmas y la espesa bruma.
Piedra es y piedra será, ni el corazón de un hombre esto cambiará.


Dedicado a la memoria del genial Edgar Allan Poe.

martes, 2 de noviembre de 2010

Capítulo 14 - Dios

Desvaríos:

Muchas veces recuerdo lo tedioso de levantarme todos los domingos para ir a misa, y la desidia con que me tomaba después la catequesis. Horas perdidas en vano, pudiéndome quedar en casa, viendo mis dibujos animados favoritos.

La Biblia es un gran libro de ficción, donde abundan seres extraños y mágicos, traiciones y milagros. Yo le hubiera puesto un poco más de sexo y quizás algún elfo en leotardos.

De este libro se fundamentan algunas sectas, unas sólo toman referencias de este, parcialmente, otras en su totalidad. Lo que sucede es que cuando una secta llega a 1.000.000 de seguidores, mágicamente cambia su definición, de secta, a religión, además le dan una piruleta de fresa a cada uno de esos seguidores (de esto no estoy muy seguro).

Hoy por hoy me puedo considerar agnóstico, de adolescente era totalmente ateo, incluso a veces llegué a querer que existiera un dios o entidad superior, básicamente para cagarme en el o tener un objeto de odio. Esto me recuerda una entrevista que vi hará un par de años en televisión.

Entrevistaban a José Sacristán, un grandísimo actor, que después de la entrevista se convirtió para mí en un gran pensador, y mejor comediante. Le preguntaron si creía en la existencia de dios, a lo que el respondió: “Yo sé que dios no existe, pero si existiese, no tiene perdón de dios”, me encanto esa respuesta, pero no termino ahí, el presentador le comento una noticia sobre el derrumbe de una iglesia, que se desmorono encima de los feligreses, el exclamó de una forma muy tranquila: “Joder, eso les pasa por ir a donde no deben”, después de varios minutos quejándome del dolor de pecho, por todas las carcajadas que me había producido el comentario, me puse a pensar, que aunque sea cierto, que el ser humano, para sentirse completo o motivado, necesite metas, necesite tener fe en algo, también es cierto que cuando esa meta, o esa fe, se convierte en tu vida, para los que no piensan como tú, quizás sea perder el tiempo, o al menos que sea preferible dedicarle ese tiempo a personas, que si se pueden ver y si se pueden palpar.
Cuando fuimos a bautizar a mi hermano, el cura se negó a hacerlo, ya que era hijo de un segundo matrimonio. Me extraño esa respuesta, y más, viniendo de un tipo que tiene un todo terreno valorado en casi 30.000 euros, un chalet a las afueras y una casa, al lado de la iglesia. No veía yo el porqué de la negación, quizás hubiera sido necesario untarle con pasta.
Tantas estatuas bañadas en oro, tanto lujo y ostento, tantos viajes a lo largo del mundo, tantos departamentos consumiendo dinero, y por el mero hecho de ofrecer algo de solidaridad a modo de ONG, sus brutales actos serán recubiertos por el velo de la ignorancia.

Ego non te absolvo a peccatis tuis in nomine patris et filii et spiritus sancti.


Capítulo 14º

Noche de los muertos:

Hoy he tenido un sueño mientras no estaba soñando.
Era halloween, yo estaba disfrazado de peatón al cual le había atropellado un autobús 7 veces, estaba rodeado de mucha gente sonriendo, pero no hacia mi, muchos hablaban, pero no conmigo, paso totalmente desapercibido, no soy digno de saludos.
Necesito dejarlo todo sellado, necesito sentar unas bases, quizás por eso he pecado en muchas ocasiones de cargante. La gente se apoya en desconocidos para salir del paso y no prestarme atención, por eso me acompañan acompañantes que no acompañan.
Que tú ofrezcas mucho a los demás, no es motivo para que ellos te ofrezcan mucho, en ocasiones será al revés, tú ofrecerás poco y recibirás mucho. Veo como lo doy todo, y mis oídos se vuelven inútiles, sin embargo, el que ha dado la mitad que yo, es más válido.
Paso la mañana durmiendo mientras mi cerebro deja de mover recuerdos.

Día de todos los santos:

A partir de cierta hora de la tarde, empiezo a lanzar frases y párrafos a la pantalla del ordenador, por cada 3 frases, recibo un par de monosílabos, esto ocurre cada 2 horas.
Me reclino en mi asiento con los brazos entrecruzados a la espera de un ápice de cualquier gesto relacionado con la amabilidad, mientras que cada cambio de minuto suena en mi nuca como el estruendo del tiempo.
Sigo… y sigo… y sigo esperando el gesto que me acurruque en mi cama, y me permita dormir feliz esa noche, pero el se niega a aparecer.

Espero, mas esa espera se vuelve absurda cuando el mundo desaparece sin despedirse.