lunes, 8 de noviembre de 2010

Capítulo 18 - Metamorfosis

Desvaríos:

Después de limpiar el vaho de mi espejo, he conseguido verme, y lo que he visto no me ha gustado en absoluto.

Existen partes de mí, que no las he elegido, me han sido impuestas. Cosas que yo considero sumamente importantes.

Sólo me queda aceptar todo lo que soy, y todo lo que tengo.

Me armé de explosivos y me planté delante del edificio de mi vida. Coloqué los explosivos en las partes que quiero arreglar. Me han dicho que quizás este haciendo mal y que alguna de las bombas puede estar al lado de un pilar maestro, y que esto consiga hacer que se desmorone todo el edificio.

Nadie más que yo, sabe que es una actitud errónea, pero estoy tan sumamente seguro que es lo correcto, que debo seguir adelante.

Se me ha implantado una soledad que no he buscado en absoluto. Lo lógico sería solucionarlo, pero he optado por abrazar esa soledad, he escogido no pensar en si hay una parte positiva, y por eso decidí, hacer mío lo que es mío aunque no lo quiera.

Me costará horrores cambiarme, seguramente dudaré, seguramente llegaré a pensar que no puedo seguir adelante, pero sé lo que he dejado atrás, y sé, que si me giro, me volveré de piedra. Yo eso no lo quiero.

No quiero arrastrarme más, quiero ser una persona sin ilusiones, para no llevarme desilusiones.

No voy a cambiar mi entorno ni un ápice, no voy a cambiar a la gente de mi alrededor, ni sus formas de pensar ni de actuar, pero conseguiré, o eso espero, que no exista nadie más allá de mis narices. Así se ha dispuesto, así sea.

He puesto mucho empeño para que esto no pasara. Aunque el fénix que resurja de las cenizas, sea más diminuto, e infeliz que el anterior, tal vez, y repito, tal vez, logre llevarse bien consigo mismo.

El otro día encontré una palabra nueva: esculcar.

Pensé que era una palabra que sé usaba sólo en países de Latinoamérica, viendo el significado, di mi opinión alegando que en España se suele usar el termino escudriñar.

Pues al final resulta que esa palabra si existe en el diccionario de la “RAE”.

Esculcar.

(Quizá del lat. tardío *sculcāre, y este del germ. *skulkan; cf. danés skulke, estar al acecho).

1. tr. Espiar, inquirir, averiguar con diligencia y cuidado.

2. tr. Registrar para buscar algo oculto.

3. tr. Ext. Buscar y matar las pulgas del cuerpo.

Seguramente eso lo sepa mucha gente, pero me alegró mucho conocer un termino que no conocía.

Me conformo con poco.

Capítulo 18º

En casa:

Muchos días me los paso sufriendo migrañas. En lo que va de semana además del dolor de cabeza, tengo los pulmones cargados de mucosidad. Llevo como 3 días levantándome más tarde de las 4 de la tarde, me suelo despertar en torno a las 12:00 o 13:00, pero suelo dejarme en cama desganado.

Tomé 3 aspirinas, y algo de mejoría noto.

Compré el queroseno para mi estufa, y me he dispuesto a llenar el pequeño depósito de su interior. Llevo 6 años calentándome de esta manera, y siempre dejo el embudo en una pequeña mesa del cuarto de baño. Y claro, cuando fui a por él, no estaba.

Regla de murphy de hoy: Las cosas sólo se cambian de sitio, o desaparecen, cuando las necesitas.

Llevo toda la tarde buscando un puto embudo. Al final tuve que pedir uno prestado. Odio los ladridos de mi perro.

El primer año de uso de mi estufa, esta no despedía ningún olor significativo, además ya ponía en la etiqueta del queroseno: “sin olor”.

Pero después del 2º año eso cambió, mi habitación huele a aeropuerto, y estoy dándole a mi estufa las señales pertinentes para que realice la maniobra de aterrizaje. Pista 7 libre.

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domingo, 7 de noviembre de 2010

Capítulo 17 - ECM

Desvaríos:

ECM: Experiencias cercanas a la muerte.

1º caso: Con 10 años estuve algunos días ingresado en el hospital, por una meningitis que se cogió justo a tiempo, o quizás no tanto. Ya que mi psiquiatra, opina que eso pudo dejarme un 15% de secuelas. No de déficit mental, si no de abstracción de la realidad.

Recuerdo que me levanté de la cama, para empezar a cambiarme muy ilusionado, iba a volver a casa. Me senté en un sillón color marfil que había en la habitación, y me quitaron la aguja.

Me dijeron que se me quedaron los ojos en blanco y perdí el sentido, acabé desmayado casi cayendo por completo del sillón. Yo me acuerdo perfectamente que por unos segundos, ví una enorme calle, con luces muy tenues, que estaba totalmente vacía. Tenía árboles a los lados, y la perspectiva de esa visión, era muy exagerada. Luego volví en mí.

2º caso: A los 12 años de edad, bajando una cuesta con bastante inclinación, se saltaron las zapatas de los frenos de mi bicicleta. La cuesta era muy empinada, pero realmente tampoco era muy larga. Al final de esta se cruzaba una calle no muy concurrida por vehículos. Me asuste mucho cuando ví que la bici no frenaba, y que casi no tenía tiempo para maniobrar, no sé por que en lugar de girar bruscamente o empotrarme contra una de las paredes de esa cuesta, opte por seguir de frente y procurar estamparme contra un vallado metálico que había en el otro lado de la acera.

En cuanto terminé de bajar la cuesta, y me crucé por la calle, un Opel Corsa negro me embistió lanzando por los aires mi bicicleta, y dejándome en el otro lado de la calle. Yo levanté un poco la cabeza, estaba sangrando a borbotones por las rodillas, y no conseguía moverme. En ese momento un Mercedes color butano, vino frenando hacia mi cara, iba tan rápido que, aunque tuviera margen suficiente, chocó contra mi frente y nariz.

Ahí es cuando literalmente, dejé de estar en ese momento y en ese lugar. Recapitulé recuerdos como espectador y no sabia en cual me encontraba. Después imágenes borrosas, y yo en una camilla.

3º y 4º caso: Muy parecidos, yo me encontraba embriagado por algunas sustancias, estaba riendo con conocidos. No me encontraba mal en ningún momento. Pero de repente perdí la conciencia y caí al suelo. Entonces volví a ver los flashbacks, las supuestas diapositivas de mi vida. Estaba sentado viendo una pantalla, y sabia que tenia que elegir correctamente con cual quedarme, esa situación para mi duró años. Hasta que por fin logré escoger adecuadamente el momento en el que estaba. Así es como recupere el conocimiento y me levanté.

5º caso: Simplemente me ví en el suelo sudando.

Capítulo 17º

A veces escuchas tanto una cosa que te la acabas creyendo. No encuentras ni ganas ni fuerzas para rebatirlo.

Cuando escuchas 1.500 veces que eres una mierda, empiezas a percibir tu propio hedor. Ojalá me hubieran llamado mierda 1.500 veces. Hubiera sido mejor que me lo llamen a que me traten como si lo fuera.

Todo un día:

Paseando observo caras de asco, extrañeza. No debería ni de existir. Ni sueño con pedir una conversación.

Pienso en esa frase que dice: “no pidas lo que no puedas dar”, lo lamentable del asunto, es que da igual que estés dispuesto a dar, quizás no exista el “quid pro quo” que esperas, quizás a los que más estés dispuesto a dar, o de los que más esperes, te traten como si no fueras nadie.

Cuanto valor tienen algunas personas, tergiversando, logrando darle la vuelta a las cosas, para crear espejismos y tener una razón efímera del porqué de sus actos.

Como dijo John Hammond: "Yo no culpo a las personas de sus errores, pero si pido que paguen por ellos".

Frustrado, esa es la palabra que busco, así es como me siento al ver que la gente se acomoda en sus ideas, y que nunca se les pasa por la cabeza, el que puedan estar equivocados. Comienzan a debatir sobre temas, se sitúan en una posición, de la que no están totalmente seguros, pero no escuchan lo que el otro dice.

Son personas que temen estar confundidas.

Me cansa mucho hablar durante 20 minutos para que la otra persona asienta con la cabeza. Me agota escribir párrafos extensos para que alguien me responda con un emoticono.

Estoy aburrido de todo esto, sólo quiero que termine. Ojalá mis próximos 50 años, se me pasen en 5 minutos.

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sábado, 6 de noviembre de 2010

Capítulo 16 - Débiles

Desvaríos:

Tenía cita con la psiquiatra el mes pasado, el día 23, pero no fui, ya que por esa fecha, sucedió algo que no pude controlar, y estuve 1 semana en ausencia con mi entorno. Acabo de poner un papel delante de la pantalla, para acordarme de pedir otra cita esta semana.

Desde que escribo para mitigar un poco todos los pensamientos, para apaciguar un poco mi mente, noto que se ha incrementado significativamente, lo que se suele denominar “intuición”, no en todos los aspectos, debo añadir.

Esto no es del todo positivo, ya que por el contrario, se han multiplicado las variables que suelo barajar, y esto sigue sucediendo constantemente.

Sé que mi realidad esta deformada, sé que veo curvas donde otros ven rectas. Necesito mantener siempre un punto de vista coherente, por eso casi a diario hablo con mi ángel de la guarda, el me aconseja sobre lo que haría una persona cuerda en mi situación. Además de mostrarme el punto de vista, procura que lo razone.

Aunque termine haciendo… Mmm, no se me ocurre otra forma de decir: “lo que me salga de los huevos”… ¡Ah si! ya sé, vuelvo a empezar, no quiero que nadie piense que no se expresarme sin recurrir a palabras malsonantes.

Aunque termine haciendo, lo que me venga en gana, siempre, o casi siempre, tengo en cuenta el punto de vista de una persona coherente. Yo necesito ese punto de vista, pero ¿un cuerdo lo necesita?

Débiles, no consiguen pensar por si mismos, con 2 palabras otras personas consiguen que cambien su opinión, que dejen de ser ellos, para ser otra cosa. A menudo los débiles usan términos, frases hechas, o comentarios que han oído, sin contrastarlo, sin reflexionarlo, y lo expresan como suyo.

Yo tengo excusa, mi realidad es peculiar, siempre teórica. Pero... ¿Y ellos? ¿Cuál es su excusa?

Tienen unos patrones, unos valores, unas experiencias, una sabiduría, todo esto de forma racional, y sin embargo, se dejan embaucar por otros. Puedo imaginar que existan personas con la necesidad de subirse el ego, o la necesidad de obtener un beneficio, o simplemente que se valoren por aprovecharse o tener autoridad sobre alguien. Pero no entiendo la otra postura, la de los débiles.

Cuanta más información tengamos sobre cualquier cuestión, más preparados estaremos para afrontarla, y si dicha información la tenemos de primera mano, estaremos más que preparados para actuar o sacar una conclusión.

Sin embargo, esto que parece tan lógico, para los débiles no lo debe ser tanto. Dejan que otros opinen, para obtener otro punto de vista quizás… ¡Error! Cogen ese punto de vista y lo hacen suyo, aunque sea menos válido, ya que no esta obtenido de primera mano. De esta forma, los débiles se equivocan, cometen disparates, son injustos con los demás, o no son justos del todo.

Me voy a dedicar una frase a mi mismo: “Primum vivere deinde philosophari”, primero vivir, después filosofar.

Débiles del mundo, podéis proceder a cogerme los testículos, y después restregar estos por vuestras caras.

Capítulo 16º

De Chupitos:

He quedado con un grupo de gente para salir de chupitos.

Hacia tiempo que no veía tantas sonrisas, que no escuchaba tantas carcajadas. Me sentía muy bien al ver a la gente de mi alrededor feliz, y pasándoselo en grande.

En el primer local, me pedí 2 chupitos seguidos, uno llamado “amarillito” y el otro llamado “69”, el primero sabia bastante mejor que el segundo.

En otro local me tome un “tequila sunrise”, esta francamente delicioso, además la pajita era una regaliz de fresa.

Después de otro chupito en otro sitio, fuimos a una discoteca. Recuerdo muy bien la canción de “B-52’s” llamada “love shack”. Incluso me permití el lujo de moverme un poco con ella.

He visto un tío con un peinado que roza lo absurdo, más que peinado era una putada.

Uno de sus acompañantes se cayó al suelo cerca de mí, tan cerca que me empujó un poco.

Con el también cayo una chica. Después, en el suelo, allí tirados, se dejaron estar como un par de minutos riendo mientras la demás gente les observaba. Es maravilloso poder olvidarse de lo que te rodea.

Fuimos a dar un paseo por el muelle, estaba lloviznando un poco, y pude observar a un par de ancianos que iban a pescar, o eso supongo, por que sino… ¿Para que quieren las cañas?

Íbamos despidiéndonos con cuenta gotas, hasta que al final me ví caminando para la parada de taxis. Se había acabado otra noche. Me acostaré, y mañana será un día como otro cualquiera.

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